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ESPECIALIZADOS EN URO-ONCOLOGÍA

Cáncer de Próstata

cancer prostata 1

El cáncer de próstata es el crecimiento anómalo y descontrolado de células tumorales en la glándula prostática.

Los avances en las técnicas de imagen y en los programas de detección precoz del cáncer de próstata permiten hoy diagnosticar la enfermedad en etapas tempranas. En esta etapa el paciente generalmente no tiene síntomas.

Se desarrolla con más frecuencia en hombres de edad avanzada, siendo inusual antes de los 40 años.

Según la Sociedad Americana del Cáncer uno de cada 8 hombres será diagnosticado de cáncer de próstata a lo largo de su vida.

Los antecedentes familiares y el origen étnico como la raza afroamericana se asocian con una mayor incidencia de cáncer de próstata.

Aunque los factores dietéticos y ambientales no pueden evitar el desarrollo de esta condición, la dieta mediterránea está asociada con menor posibilidad de cáncer de próstata agresivo.

En casos avanzados, el cáncer de próstata puede ocasionar dolor óseo, sangre en la orina, disminución del flujo de orina.

El cáncer de próstata suele ser de crecimiento lento, con la oportunidad de hacer una detección temprana y con tratamientos curativos.

Se recomienda control anual a partir de los 50 años si no existen factores de riesgo (raza afroamericana, antecedentes paternos de cáncer de próstata o materno de cáncer de mama).

Si presenta estos antecedentes a partir de los 45 años.

Esta revisión consiste en conocer su estado de salud urológica a través de preguntas (test), ultrasonido prostático (transductor en la región suprapúbica) y examen digital rectal el cual no es indispensable.

El antígeno prostático específico (PSA) es una proteína producida por las células normales o malignas de la glándula prostática. El análisis del PSA mide la concentración  en la sangre de esta proteína. Aunque su elevación no es específica para cáncer de próstata su valor establece el riesgo de presentar esta condición.

La biopsia de la próstata es la que proporciona el diagnóstico definitivo, pero hay que tratar de evitar biopsias innecesarias y falsos negativos.

La resonancia magnética multiparamétrica de la próstata nos brinda información muy útil sobre su existencia y localización, de esta manera poder dirigir la biopsia a la zona sospechosa.

En caso de la biopsia confirmar el tumor de próstata, nos informa sobre la agresividad (escala de Gleason) y en función de estos resultados solicitar estudios de extensión (tomografía, gamma grama óseo, PET – PSMA o PET -Colina).

Los estudios de extensión permiten descartar posibles metástasis (localización del tumor fuera de la próstata).

 

Una vez obtenida toda la información necesaria a través de la biopsia prostática y estudios de extensión, de acuerdo con el estado de salud del paciente, edad y su opinión, se plantean varias opciones, muchas de estas con intención curativa.

Prostatectomía radical: extirpación de la “totalidad de la próstata” (vesículas seminales y ganglios cercanos). En caso de tumores localizados tiene excelentes resultados, y puede realizarse mediante cirugía abierta, laparoscópica o asistida por el Robot Da Vinci.

En los últimos años hemos tratado varios pacientes con prostatectomías radicales laparoscópicas con muy buenos resultados.


Radioterapia conformacional y de intensidad modulada: consiste en la radiación externa de la próstata, vesículas seminales y ganglios regionales. Es importante la protección de los órganos vecinos como el recto y la vejiga.

URO-ONCOLOGÍA

Cáncer de Vejiga

Cancer de Vejiga 1

La vejiga es un órgano muscular hueco en la parte inferior del abdomen que se encarga de almacenar orina.

Se origina en las células que recubren el interior de la vejiga (células uroteliales). Estas células también se encuentran presentes en los riñones y en los tubos (uréteres) que conectan los riñones con la vejiga. 

El cáncer urotelial puede ocurrir en los riñones y los uréteres también, pero es mucho más común en la vejiga.

El tabaquismo es el factor de riesgo más importante, directamente relacionado con la duración e intensidad.

El riesgo asociado con los cigarrillos electrónicos no está aún relacionado, sin embargo, se han identificado carcinógenos en la orina.

La hematuria o sangre en la orina puede estar relacionada con esta enfermedad. Ante esta el urólogo solicitará pruebas de detección.

  • Análisis de sangre y orina: para valorar la función renal y la presencia o no de infección urinaria.
  • Citología de orina para determinar si existen células malignas.
  • Ultrasonido de la vejiga y riñones: permite visualizar estos órganos y mediante el empleo de ultrasonidos detectar la presencia o no de una tumoración.
  • Urotomografía con contraste: en caso de que exista un tumor informará sobre la repercusión en el aparato urinario.
  • Cistoscopia flexible:  brinda la visualización del interior de la vejiga y la detección de un posible tumor y en casos de lesión sospechosa la toma de una muestra (biopsia) para su análisis. 

Si se confirma la existencia del tumor en la vejiga se procedería a su resección transuretral bipolar bajo anestesia. Esta intervención consiste en la introducción por la uretra de un instrumento delgado que contiene un asa conectada a energía bipolar que permite extirpar la lesión para su posterior análisis y correcta identificación.

  • En los tumores que solo afectan la capa más interna de la vejiga, denominada capa superficial o urotelial es suficiente la resección transuretral (RTU) y posteriores instilaciones vesicales con fármacos de acción local y muy buena tolerancia (BCG o Mitomicina C). Estas instilaciones se realizan periódicamente y de forma ambulatoria, introduciendo en la vejiga una fina sonda uretral por la que se administra el fármaco. Esta medicación previene la recurrencia de la enfermedad. Las revisiones posteriores son imprescindibles. 
  • En los tumores de infiltración profunda de la pared vesical no metastásicos, es decir que invaden el músculo de la vejiga, el tratamiento de elección consiste en extirpar la totalidad de la vejiga (cistectomía radical) y los ganglios cercanos.
Cancer de Vejiga 2

Cáncer de Riñón

Cancer de Rinon 1

El carcinoma de células renales representa alrededor del 3% de todos los cánceres, y la incidencia más alta se presenta en los países occidentales. Es la lesión sólida más común dentro del riñón y representa aproximadamente el 90% de todos los tumores malignos renales.

Los principales factores de riesgo son el tabaco, la obesidad y la hipertensión (presión arterial elevada).

El 50 % de los pacientes con cáncer de células renales son fumadores o exfumadores.

Tener un familiar de primer grado con cáncer de riñón también se asocia con un mayor riesgo.

La profilaxis más eficaz es evitar el tabaquismo y reducir la obesidad.

La mayoría de los tumores renales en la actualidad son diagnosticados de forma casual en exploraciones radiológicas (ecografía abdominal), lo cual permite un tratamiento curativo y conservación del riñón en muchos casos. Por esto se recomienda revisiones periódicas con el urólogo a la población en general a partir de los 45 años.

En aquellos que no acuden a control periódico, pueden presentarse con sangre en la orina, dolor lumbar o deterioro del estado general, debido a la progresión de la enfermedad.

La tomografía computarizada o la resonancia magnética se utilizan para caracterizar las masas renales. Estas permiten un diagnóstico preciso.

La cirugía es el tratamiento de elección y entre más oportuno es el diagnóstico mayor es la posibilidad de preservar el riñón.

Estas cirugías en su mayoría se realizan por laparoscopia con rápida recuperación del paciente.

Cuando el tumor es de gran tamaño o afecta estructuras vecinas una opción es la cirugía abierta.

La elección de la técnica se relaciona con las características del tumor y del paciente.

Cancer de Rinon 2

Cáncer de Testículo

Cancer de Testiculo 1

El cáncer de testículo representa el 5% de los tumores urológicos y afecta mayoritariamente a varones jóvenes. Es el tumor sólido más frecuente entre los 15 y 35 años.

El tipo predominante de cáncer de testículo son los tumores de células germinales (TCG) (90-95% de los casos).

Su incidencia aumenta con el antecedente de criptorquidia (ausencia del testículo en la bolsa escrotal o descenso tardío).

El cáncer testicular generalmente se presenta como una masa testicular escrotal unilateral detectada por el paciente, generalmente no dolorosa o como un hallazgo incidental en la ecografía. El dolor escrotal está presente solo en el 27 % de los pacientes.

En muchos casos el diagnóstico se realiza de manera precoz, por lo que las posibilidades de curación son muy altas.

La ecografía testicular de alta frecuencia (>10 MHz) debe usarse para confirmar un tumor testicular incluso en presencia de una lesión testicular clínicamente evidente.

La determinación en sangre de marcadores tumorales como la alfafetoproteína, la gonadotrofina coriónica humana cuantitativa y la deshidrogenasa láctica, nos brindan información sobre el pronóstico de la enfermedad. Si estos resultados son negativos no excluyen la presencia de esta.

Existen distintas opciones de tratamiento para el cáncer de testículo, entre ellos la cirugía es el tratamiento de elección.

La cirugía consiste en la extirpación del testículo por vía inguinal. Posteriormente se procede a su análisis anatomopatológico y a la realización de estudios de extensión mediante tomografía de tórax, abdomen y pelvis.

El pronóstico de estos tumores es muy bueno, con tasas de curación muy altas. En algunos casos es necesario completar el tratamiento con quimioterapia de ciclo corto, con buena tolerancia en los pacientes.

Cancer de Testiculo 2

Cáncer de Pene

Cancer de Pene 1

La incidencia de cáncer de pene aumenta con la edad, con un pico en la sexta década, pero ocurre también en hombres más jóvenes. 

El cáncer de pene es común en regiones con una alta prevalencia de VPH y esto puede explicar la variación mundial en la incidencia. 

Alrededor de un tercio de los casos se atribuyen a la carcinogénesis relacionada con el VPH. El cáncer de pene no está relacionado con el VIH o el SIDA.

El tipo más frecuente de cáncer de pene es el carcinoma escamoso (SCC) aunque existen varios subtipos reconocidos con diferentes características y evolución.

Los principales factores de riesgo son la infección por el virus del papiloma humano, inflamación crónica del pene como la balanitis xerótica obliterante y tabaquismo.

La biopsia de las lesiones vegetantes o planas o ulceradas del pene, de más de un mes de evolución proporcionará el diagnóstico definitivo. Ante la aparición de estas se recomienda atención médica por un especialista en urología.

En ocasiones la misma biopsia puede ser el tratamiento curativo del cáncer de pene cuando se logra la extirpación completa con márgenes de seguridad.

Si la lesión es pequeña, suele ser suficiente el tratamiento local (cirugía de Mohs, láser, radioterapia o la extirpación con margen de seguridad) y en casos más evolucionados es necesario estudios de extensión (tomografía de tórax, abdomen y pelvis y gammagrafía ósea).

Cancer de Pene 2

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